Imagen: Logan Jamal (YouTube

Hace algo más de dos años, diversos propietarios de un Tesla Model 3 se quejaron de que su parachoques trasero se había desprendido del coche después de haber estado circulando bajo la lluvia o carreteras mojadas. Ahora, la compañía por fin ha admitido que había un fallo en su diseño que provocaba ese desprendimiento, y asumirá los gastos de la reparación del vehículo.  

La propia Tesla ha admitido que el defecto en el diseño tenía que ver con su fábrica de California y ha hecho público un comunicado comentando el asunto:

En raras ocasiones, ciertos componentes del Model 3 construidos en la fábrica de Fremont antes del 21 de mayo de 2019, pueden quedar dañados al conducir a través de agua encharcada en una carretera o en una autopista con drenaje deficiente o charcos de agua. En estos casos, el parachoques trasero podría desprenderse del vehículo y los arneses y/o los sujetadores/soportes para la carrocería también podrían dañarse. Este documento aclara que los daños causados ​​durante estos casos están cubiertos por la garantía.

A pesar de que el comunicado reza que esto ha ocurrido en raras ocasiones, multitud de usuarios se quejaron del mismo problema en redes. Eso sí, Tesla afirma que cambió este diseño en mayo de 2019 para que el parachoques no se viese afectado por el agua al circular por zonas encharcadas.

Esta no es la primera vez que quedan patentes los fallos de diseño de algunos Tesla. Hace unos días veíamos como un Model Y perdía su techo solar panorámico nada más salir del concesionario, y hasta Mena Massoud, el actor que interpretó a Aladdin en la última película de Disney, demandó a la compañía después de que una de las ruedas de su Tesla saliese despedida del vehículo sin previo aviso. Pero más allá de fallos puntuales y anecdóticos, las quejas sobre el diseño de ciertos elementos de sus coches, como sus maleteros, sus pantallas o su sistema de carga se han ido sucediendo, y comienzan a ser un quebradero de cabeza para sus ingenieros.