Los casos graves de COVID-19 a veces no se pueden explicar. En estos momentos es muy importante encontrar los puntos que nos hacen vulnerables a la enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2. Ahora, un equipo de investigadores españoles indica a que el 80% de los pacientes españoles con COVID-19 tienen déficit de la vitamina D. ¿Podría ser un factor de riesgo para una COVID-19 grave?

El nuevo estudio, publicado en la revista Endocrine Society’s Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, indica que podría ser un factor de riesgo para la COVID-19. Aunque no sería el único, ya que a lo largo de los últimos meses hemos ido conociendo más. Más allá de la edad o el sexo, también sabemos que el grupo sanguíneo influye.

Un hombre mayor de 65 años, con patologías previas, y con grupo sanguíneo AB o A tendría más probabilidad de contraer formas graves de COVID-19. En cambio, una mujer joven, sin patologías, y con grupo 0, sería menos propensa al contagio. Sin embargo, sabemos que esto no es así, ya que hay personas con este perfil que están ingresando en la UCI. Y esto puede suponer que haya otros factores de riesgo que desconocemos, como es el caso del déficit de vitamina D.

Déficit en pacientes COVID-19

La vitamina D es una hormona que sintetiza nuestro cuerpo. La mayor parte de la vitamina D la captamos a través de la piel cuando nos da el sol, aunque alrededor de un 10-20% también se sintetiza gracias a comer ciertos alimentos ricos en esta vitamina, como puede ser pescado azul, huevos, lácteos enteros, hígado, aguacate o champiñones. Además de controlar la concentración de calcio en la sangre, también «afecta al sistema inmune», señalan en el comunicado de prensa. «El déficit de vitamina D se ha relacionado con una variedad de problemas de saludo. Numerosos estudios apuntan al efecto beneficioso de la vitamina D sobre el sistema inmune, especialmente en lo que respecta a la protección frente a infecciones»

Tras realizar un estudio de 216 pacientes con COVID-19 en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, los investigadores vieron el déficit de esta vitamina en una gran parte de los pacientes. Además, «los hombres tenían niveles más bajos de vitamina D que las mujeres», lo que podría ser una explicación al hecho de que les afecte más a ellos.

Aunque la falta de vitamina D o el grupo sanguíneo no son la única explicación, ya que los problemas en el sistema inmune también pueden hacerla más grave. Los investigadores también han visto en los pacientes con menos vitamina D «niveles séricos elevados de marcadores inflamatorios como la ferritina y el dímero D», indican.

Prevención de COVID-19

Pero volviendo al déficit de la vitamina D. Los investigadores del estudio explican que este nuevo conocimiento puede servir para prevenir nuevos casos o para ayudar a quienes ya están ingresados.

«Un enfoque es identificar y tratar el déficit de vitamina D, especialmente en personas de alto riesgo como los ancianos, los pacientes con comorbilidades y los residentes de hogares de ancianos, que son la principal población objetivo para el COVID-19», explica en el comunicado el doctor José L. Hernández, coautor del estudio y profesor de la Universidad de Cantabria en Santander.

«El tratamiento con vitamina D debe recomendarse en pacientes con COVID-19 con niveles bajos de vitamina D circulando en la sangre, ya que este enfoque podría tener efectos beneficiosos tanto en el sistema musculoesquelético como en el inmune».

La prevención para las personas de riesgo es sencilla: exponerse mínimo 15 minutos al sol y tomar alimentos ricos en vitamina D. No hace falta suplementar nada, excepto para los pacientes que ya están ingresados si así lo considera el médico.

Limitaciones del estudio

El estudio tiene una limitación que hay que señalar y es que la muestra es muy pequeña. Solo se han estudiado a 216 paciente con COVID-19. De ellos, el 80% tenían esta deficiencia. Lo mismo sucede con otra investigación realizada en Indonesia, que concluye de forma similar y que analizó los fallecimientos de casi 800 pacientes. Aunque las muestras son pequeña, la conclusión del estudio invita a estudiar más el déficit de vitamina D en pacientes COVID-19.

Los investigadores también plantean que «la mayoría de los estudios muestran asociaciones y faltan datos sobre la influencia de COVID-19 en el estado de la vitamina D». «Además, no debe pasarse por alto que muchos de los efectos de la vitamina D sobre la expresión genética en el sistema inmune ocurren junto con la vitamina A», añaden en el estudio. «El efecto del déficit de vitamina A en COVID-19 aún no se ha investigado», señalan.

La otra limitación, a la que tendrán que ponerle remedio nuevas investigaciones, es que «hasta el momento, no hay experiencia sobre el uso de vitamina D en COVID-19». «Sin embargo, la observación de que un estado normal de vitamina D es importante para el sistema inmunológico […] debería conducir a una corrección del estado de vitamina D si se detecta una deficiencia», señalan. «Sin embargo, debe tenerse en cuenta que las dosis altas de vitamina D también conllevan riesgos». No obstante, ya hay en marcha ocho nuevas investigaciones para ver si la suplementación en pacientes con esta vitamina ayuda a mejorar el curso de la enfermedad.

Por el momento, los pacientes más graves de COVID-19 parece que terminan en la UCI por diversas causas. No solo las enfermedades previas, la edad y el sexo influyen. Otros factores como los problemas inmunes, el grupo sanguíneo o, ahora, el déficit de vitamina D pueden ser un cóctel mortal.