A menos que vivas bajo una roca, ya sabrás que, Borat, el periodista Kazajo más intrépido y conocido del mundo del pop regresó en medio de la pandemia para sacudir a la opinión pública, poner en aprietos a varios personajes relevantes, y por si eso no fuera suficiente dejar muy claro que el humor grotesco y en ocasiones directamente vulgar de Sacha Baron Cohen, es más pertinente.

Pero no todo podían ser carcajadas y buen humor: esta semana trascendió la noticia que Amazon Prime Video había sido demandado por varias de las escenas que incluye el film. Y no, no se trata de Rudy Giuliani intentando explicar los motivos por completo inocentes por los cuales deslizó la mano en su pantalón en una posición comprometida.

La demanda (que luego fue desestimada) provenía de los familiares sobrevivientes de Judith Dim Evans, una sobreviviente del Holocausto que aparece en la película y a la que Baron Cohen dedicó la producción después de su fallecimiento antes del estreno del film. En una tensa conversación con la emisora de radio WSB-TV Atlanta, la hija de Evans, Michelle Dim St. Pierre, alega que los productores de la película engañaron a su madre para que apareciera en el metraje y que incluso falsificaron su firma en la que autorizaba su participación en las controvertidas secuencias.

“Mi madre es una persona que nunca participaría en esto. Nunca jugaría el juego si supiera de qué se trata. Era una mujer increíble y muy inteligente”, dijo St. Pierre. «Pero esto es más grande que mi madre. Creo que estoy luchando aquí no solo por su memoria, sino por toda la comunidad judía, particularmente por los sobrevivientes del Holocausto.”

La escena es particularmente relevante porque es uno de pocos momentos que podrían considerarse conmovedores dentro de la película. En la escena, Borat entra a una Sinagoga llevando un disfraz que ridiculiza todos los estereotipos acerca de la cultura judía que suelen ser parte de los debates más duros acerca del antisemitismo. Luego sostiene una conversación con Judith Dim Evans, que termina en un abrazo y una franca conversación sobre el Holocausto. Baron Cohen, de origen judío, explicó posteriormente que el material extra de la película incluye el relato de Judith sobre su confinamiento en un campo de concentración.

De hecho, es la única secuencia en la que Borat deja de ser un instrumento de burla y sátira para convertirse en un interlocutor sobre las dificultades de las comunidades judías y en especial, acerca de las atrocidades del holocausto. No obstante, la hija de Judith Dim Evans asegura que fue engañada y que toda la secuencia es humillante y dolorosamente burlona.

“Ella me contó lo que pasó y traté de convencerla de que estaba seguro de que todo estaba bien. Le dije que no creo que nadie en el mundo pudiera unir el Holocausto y la comedia. Es inaudito”

Para hacer más complicado el asunto, Deadline informa que un miembro de la producción de la película asegura que Dim Evans fue “informada de manera puntual que había sido filmada” y que existen imágenes de esta explicación. Además, puntualiza que Sasha Baron Cohen le informó a Evans que no solo es judío, sino que estaba “interpretando un personaje ignorante como medio de educación sobre el Holocausto, al presentar a un sobreviviente del genocidio que termina desafiando al antisemita al contarle su propia historia”. Además, en los extras de la película que ofrece Amazon Prime Video, Evans cuenta la historia de su familia en la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, es posible que esta demanda no desaparezca rápidamente a pesar de ser desestimada, ya que St. Pierre alega que la firma en el formulario de divulgación que supuestamente firmó su madre es falso. Tampoco apreció que el film fuera dedicado a su difunta madre.

“Me hace sentir peor”, agregó. “Cuando le dedicas cualquier propiedad intelectual, se insinúa que tienes una relación con la persona a la que dedicas y que ambos se gustan. Ese no es el caso.”